Dolor, sentido y web 2.0

Todas las oportunidades que tengamos para avanzar en el abordaje de los problemas de salud y la calidad de nuestros cuidados son bienvenidas. En el anterior artículo comencé tratando el V Congreso Internacional Virtual de Enfermería y Fisioterapia “Ciudad de Granada”, y que giraba en torno a la seguridad del paciente. Hoy voy a empezar comentando la jornada organizada recientemente por la Conselleria de Sanitat de la Generalitat de la Comunidad Valenciana y la Plataforma sin Dolor, entre otras referencias.

Necesitamos aproximarnos a la realidad para conocerla y abordarla, que el caso concreto de la clínica de la cual formo parte- Biotronic Salud- es el dolor. Esta realidad no es sólo una sensación física, sino que también se relaciona con la emoción o el contexto social.

Para un correcto abordaje del dolor es necesario que exista una estrategia útil: implicación y coordinación multidisciplinar entre distintos actores como los usuarios, los profesionales, los agentes socio-políticos y los agentes empresariales. Dicha estrategia también implicaría el compromiso, la conectividad y la transversalidad de grupos relevantes pertenecientes al sector público y privado. Aquí todos podemos aportar en la medida de nuestras posibilidades.

Este es también el enfoque en que se ha basado la citada jornada, que ha reunido recientemente a anestesiólogos, médicos de Unidades de Hospitalización a Domicilio, oncólogos, médicos de Atención Primaria (AP) y personal de enfermería. Durante la jornada, entre otros aspectos, se han analizado las características fisiopatológicas del dolor y su tratamiento desde una perspectiva multidisciplinar.

El objetivo de esta actividad ha sido establecer la visión global del abordaje de este problema desde todas sus dimensiones: clínica, emocional, social y familiar. Para ello es necesario que todos nos impliquemos, desde profesionales médicos hasta enfermeros, psicólogos y fisioterapeutas, entre otras especialidades

apunta la doctora Mª Angeles Canós, jefa de la Unidad del Dolor del Hospital Universitario y Politécnico La Fe, de Valencia.

Los trabajadores de nuestra empresa nos planteamos la investigación como un acto natural y espontáneo, que empezó en el momento en que fuimos conscientes de que el dolor crónico supone un impacto enorme en la vida de las personas que lo padecen y de sus familiares. La investigación no es sólo la imagen que tienen algunos de unos señores que están en el laboratorio desarrollando un trabajo altamente sofisticado (que también lo es). Los únicos requisitos que se necesitan para investigar es querer mejorar la realidad y adentrarnos sin miedo en proyectos para responder a las preguntas que nos hacemos. Por lo expuesto anteriormente voy a proponer en este artículo el buen uso de las redes sociales. Utilizar la potencialidad de las nuevas tecnologías en salud supone utilizar herramientas que nos pueden ayudar en el camino emprendido.

No todo el mundo responde de igual manera ante el dolor y el sufrimiento, la respuesta va a depender de los recursos personales y del contexto sociocultural. Así, unos responden con amargura, otros quieren deshacerse de él, huyen, se empequeñecen… (posturas naturales que son perfectamente comprensibles dada la frustración que produce el dolor crónico) y otros, por el contrario ante el sufrimiento se crecen, con él aumentan su fuerza interior, se enfrentan, se recuperan, maduran y se les abre una nueva visión de la vida. En este último grupo existen aquellos privilegiados que les resulta “fácil” pero hay otros que necesitan querer y poder. Nosotros podemos ayudarles en la segunda parte: queremos que nuestros tratamientos inocuos y efectivos les permitan poder emprender ese camino de control del dolor. Si emprendemos esa lucha de forma individual estaremos dejando de usar herramientas que nos podrían facilitar el camino a nosotros y a los demás. Y parafraseando la primera tesis del Manifiesto Cluetrain, sabemos que las redes sociales (y no me refiero solo a las redes online sino a las relaciones con amigos, familiares o colegas de trabajo) constituyen sistemas de vínculos importantísimos en cuanto al contagio social de comportamientos saludables (y también no saludables).

Este es uno de los caminos a abordar y cuanto antes lo empecemos, antes llegaremos a tener resultados patentes. Además de la frustración que genera el dolor en la vida del paciente, en algunos casos la enfermedad puede provocar sensaciones de culpa o remordimientos por estar enfermos, motivo por el cual en ocasiones no manifiestan su dolor. Una revisión de 2013 publicada en Journal of Biomedical Informatics destaca que hay varios ensayos que demuestran un impacto positivo del uso de redes sociales online en el estado de salud de los pacientes con enfermedades crónicas, principalmente en el ámbito psicosocial más que el en estrictamente físico. El intercambio de información útil con pares (personas que padecen la misma enfermedad), la reducción de los riesgos asociados a la soledad, etc. contribuyen a dichas mejoras. Sin embargo, no es tarea sencilla la que se está planteando.

Cabe destacar la iniciativa de la Escuela Andaluza de Salud Pública, con su Escuela de Pacientes. María Ángeles Prieto, directora del Área de Ciudadanía y Ética, ha puesto sobre la mesa la importancia de la formación, que pacientes formados –pacientes expertos- pueden dar a otros pacientes, así como a los profesionales sanitarios.

El dolor, y sobre todo el dolor crónico, representa una de las experiencias más duras de nuestra existencia. Es una señal particularmente compleja que se transmite por los nervios, desde el origen hasta el cerebro. Pero el dolor además de ser un problema de nervios y transmisores muy estudiado que obedecen a leyes generales de anatomía y fisiología, y a pesar de todo lo que se sabe, sigue estando presente en nuestras vidas, así que habrá que abordarlo por todos los frentes que tenemos a nuestra disposición.

Hay que ser consciente de que este tipo de iniciativas llevan tiempo, pero sabemos que son el futuro .Desde el punto de vista organizativo, el cambio que implica la puesta en marcha de este tipo de proyectos es radical y, por ello, es necesario generar una nueva cultura que incorpore los elementos clave de la web 2.0 y su aplicación en el terreno de la salud a la cultura de las organizaciones sanitarias y a los procesos asistenciales y de comunicación. Este planteamiento se basa en que haya una plataforma donde los proyectos fueran coordinados y organizados desde nuestro centro por gente experta. Así todos podrían participar de forma activa, dinámica y segura.

Buscar un sentido al dolor posibilita poder afrontarlo, porque el problema no es (como diría Victor Frankl), sufrir, sino sufrir sin sentido. El hombre como animal social que es necesita herramientas para tener una actitud positiva frente al dolor. Los agentes sanitarios que nos dedicamos a esto tenemos que conocer estas herramientas y darlas a conocerlas.