La lesión de Messi

Muchos futbolistas, incluido el premiado con el Balón de Oro durante los últimos cuatro años, han sufrido o sufren distensiones o roturas de fibras musculares a nivel del bíceps femoral de su pierna dominante. El golpeo de balón conlleva una contracción muy potente y rápida del cuádriceps, (músculo extensor de la rodilla) debiéndose producir a su vez un cambio del tono del bíceps femoral (músculo flexor y rotador externo de la rodilla) para evitar que éste se desgarre al ser estirado bruscamente.

Este mecanismo de protección lo llevan a cabo sistemas de coordinación neuromuscular que reaccionan en milisegundos, pero la fatiga muscular y el sobreentrenamiento pueden restar efectividad al sistema, produciéndose una respuesta más lenta que sea insuficiente para proteger al músculo. También puede ocurrir que las propias fibras musculares tengan potenciales de acción alterados que les impida reaccionar ante el estímulo nervioso de manera eficaz, rompiéndose así las fibras musculares que no han recibido el mensaje de cambiar su tono ante la contracción del cuádriceps.

La recuperación de esta lesión depende en gran parte del tamaño de la rotura de fibras y de la cronicidad de la lesión (cuando existen antecedentes de la misma lesión conviene aumentar el periodo de baja por seguridad). El tratamiento con fisioterapia resulta fundamental para asegurar un buen alineamiento y resistencia a la tracción de las fibras musculares en la cicatriz, utilizándose para ello técnicas miofasciales, estiramientos excéntricos suaves, y agentes físicos que trabajen en profundidad como la Radiofrecuencia Capacitiva Monopolar ABD S25 para aumentar la velocidad de recuperación del tejido así como mantener las tensiones musculares que ejercen los músculos vecinos sobre la rotura de fibras. En casos en los que no se ha realizado un correcto abordaje, puede ser útil aplicar métodos invasivos para volver a crear una inflamación local o lesión aguda y que el proceso regenerativo comience desde cero.