Fidel Pagés Miravé

Cuando llegué por primera vez al quirófano del Hospital Militar de Melilla un lejano febrero de 1983 vi en una de sus paredes una placa de mármol que contenía esta leyenda: “Aquí operó Pagés, sirviendo a la Patria enalteció la ciencia”. Debo reconocer que sentí una mezcla de sentimientos, de emoción por sentido contenido del recuerdo a un cirujano militar y de frustración porque desconocía casi completamente los méritos de aragonés innovador, patriota y gran cirujano.

A partir de ese instante, y durante más de veinte años, me dediqué a leer, estudiar, buscar, preguntar e indagar por todo lo concerniente de este joven cirujano militar fallecido a la temprana edad de los 37 años en un accidente de tráfico un fatídico 21 de septiembre 1923, en el término municipal de Quintanapalla, a 15 kilómetros de Burgos, en la llamada cuesta de la Brújula, cuando volvía a Madrid después de pasar con su familia las vacaciones en Cestona, dejando viuda y cinco hijos.

Su precoz fallecimiento privó, sin lugar a dudas, a la medicina española y a la mundial, de nuevas aportaciones, pero así mismo, este nefasto acontecimiento impidió que sus importantes novedades científicas no fueran suficientemente divulgadas.

Como muestra de lo que afirmo basta con esta referencia de Faulconer quién en su libro “Foundations of Anesthesiology” refiriéndose a Pagés afirma: “No se encuentran apenas datos sobre la vida de este importante cirujano español”.

Fidel Pagés nació en Huesca un 26 de enero de 1886, estudió medicina en la Universidad de Zaragoza e ingresó en el cuerpo de Sanidad Militar en 1908.

Los luctuosos sucesos del 27 de julio de 1909 acaecidos en Melilla, en el llamado barranco del lobo, donde fallecieron cientos de soldados españoles, hace que sea preciso aumentar el contingente sanitario en la preciosa ciudad española del Norte de África. No será la última vez que Pagés acuda a Melilla a prestar sus servicios como cirujano, años más tarde, en 1921, con motivo del Desastre de Annual viajará de nuevo a la antigua Rusadir y, precisamente, fruto de su experiencia en este conflicto surgirán sus principales publicaciones y avances en el terreno de la cirugía y anestesia.

Es en esta disciplina donde Pagés inicialmente destaca, publicando en 1921 en la Revista Española de Cirugía (de la era fundador) y posteriormente en la Revista de Sanidad Militar, un artículo titulado Anestesia Metamérica, que no es otra cosa que la primera descripción que se realiza en la literatura científica mundial de la anestesia epidural. En él describe la técnica, sus bondades, sus posibilidades y algunas complicaciones. Auténtico pionero de una técnica anestésica que hoy en día es de las más empleadas en nuestros hospitales, tanto para analgesia en el parto, como para cirugía o para tratamiento de las lumbalgias.

Años después, en 1931, Achile Mario Dogliotti, Profesor de Cirugía de Modena publicó sus experiencias sobre la anestesia epidural, a la que llamó Anestesia Peridural Segmentaria, ignorando el trabajo de Pagés publicado diez años antes. El trabajo de Dogliotti fue rápidamente reconocido, asumiendo todos los méritos de la paternidad de la técnica epidural, quedando Pagés relegado a un olvido injusto que la historia de la medicina está en la obligación de reconocer.

Que sea este modesto artículo mi aportación a su memoria y a su obra.

Ignacio Velázquez Rivera
Vicepresidente de la Asociación Andaluza del Dolor
Médico experto en dolor