Crónica del Snow Running Sierra Nevada

Pasar una noche bajo la luna y sobre la nieve de Sierra Nevada, haciendo uno de los deportes que más te gusta así contado suena bien. Incluso puede parecer romántico. Sin embargo la experiencia vivida el sábado 31 de enero, en las gélidas cumbres granadinas, ha sido hasta el momento la prueba deportiva más dura experimentada hasta ahora. Una carrera bajo la luna y sobre la nieve, pero con rachas de viento de 130 kilómetros por hora y el termómetro por debajo de los trece grados bajo cero. DURO, agotador. Épico. La carrera Ternua Snow Running realizada por mí bajo el equipo BIOTRONIC SALUD reunió bajo la oscuridad a 600 atletas de 20 ciudades españolas. Según los expertos es carrera más extrema del invierno europeo, no solo por el desnivel (la salida se toma a 2.100 metros de altitud y se sube a una loma situada a casi tres mil, a los pies del Veleta, hasta completar un exigente trazado de 12,7 kilómetros), sino por las condiciones meteorológicas en que se desarrolla la prueba. Finalmente fueron 10, 5 kilómetros pues no se pudo completar el trazado original de la prueba debido a la climatología adversa.

La fecha no es casualidad, pues siempre se hace coincidir con el sábado más próximo a la luna llena de enero. La salida al atardecer mostró una nieve con tonos anaranjados y rosáceos, únicos e inolvidables.

Parecíamos astronautas todos los participantes con el teléfono a tope de batería, una manta térmica por si sufres algún altercado y tienen que ir a rescatarte, frontal iluminando tus pasos, gorro, guantes, zapatillas con cadenas para poder caminar sobre el manto blanco. Donde estaban casi todas las pistas por donde discurre la carrera señalizadas con balizas reflectantes y los últimos tres kilómetros iluminados gracias a los 34 puntos de luz que jalonan el tramo de la Pista del Río, entre Borreguiles y Pradollano. Por suerte la carrera cuenta con voluntarios y un público que tiene casi más mérito que los propios participantes.

Los atletas, entre los que hay ganadores de carreras de ultrafondo de renombre como los 101 kilómetros de Ronda, vamos calzados con zapatillas con cadenas. Así literalmente. Son un pequeño ingenio que envuelve las suelas como si fueran la rueda de un coche, parecido a los crampones, para que se agarren bien al hielo y la nieve. “la nieve cuando pasas por la parte blanda requiere un esfuerzo tremendo, correr se hace agobiante, tienes que ir por las pisadas del compañero de delante para no hundirte y requerir un esfuerzo mayor.

Este año ha recaído sobre la prueba el peso de ser el campeonato de Andalucia de Snow Running, por lo que el nivel ha sido tremendo. Terminé la carrera en 1 hora 53 minutos, un puesto 253 de 600 participantes (normalmente tardo en 10km unos 40 minutos en terreno llano) agotado, con las cejas y pestañas con hielo incrustado, las piernas casi sin sensibilidad pero con el horizonte puesto en mejorar de cara al próximo año, donde Biotronic pretenderá seguir representando estos valores de esfuerzo, motivación, superación y entrega.